Adán Presburger

Nuestro vecino tiene más de 20 años fomentando el gusto por la música, a la que considera un complemento muy valioso para la formación integral de las personas.


Su vocación nace con la experiencia que vivió al ser padre de familia de cuatro hijos: “el proceso de aprendizaje de los niños es fascinante. Desde que son bebés, el cómo empieza a gatear, a caminar, subir las escaleras y luego correr es maravilloso.  En el piano se vive ese proceso, porque inician sin saber coordinar los dedos, luego tocan los “changuitos” y terminan tocando Rachmaninoff, es como ver crecer a un niño, de ahí que la música se parezca mucho a la vida”.

Adán no sólo se considera un maestro de piano, sino un educador, pues su labor va más allá de instruir al alumno en habilidades musicales. Es una compañía en diversos aspectos de su vida: “Muchas veces terminas haciendo de psicólogo, porque vienen los niños y no llegan como robots a tocar y ya. Te platican sus problemas y ves cómo salen adelante, pues la música ha sido una válvula de escape, un refugio, un medio o el antídoto ante sus problemas”.

La música eleva la autoestima, explica el profesor: “un instrumento es muy noble, un amigo que está a tu lado y nunca te traiciona. Agradece el tiempo que le dedicas retribuyéndote mucho más de lo que tú puedes dar. Al final es algo maravilloso que sólo enriquece tu vida”.

Así por ejemplo, participar en un recital es un gran reto. “No es sólo tocar un instrumento, sino hacerlo ante a un público y esto puede resultar muy difícil para alguna personas pero, eventualmente, en la vida, uno debe enfrentarse a ello, ya sea por la escuela o el trabajo. Hacerlo a través de la música, además de expresar un gusto, ayuda a ir venciendo los miedos”.

Otro de los beneficios de tocar un instrumento es que proporciona estructura a tu vida —a decir de nuestro vecino—. Si una pieza suena congruente se debe a la interpretación armónica del ejecutante, la armonía consiste en “leyes físicas que tienen orden y lógica”, por lo cual, desempeñar esta actividad favorece la disciplina y el pensamiento ordenado.

A la música hay que verla sin miedo, no es algo imposible, tampoco hay edad para aprenderla, nos dice Adán: “Cuando me preguntan mis estudiantes si ellos pueden tocar un instrumento, les digo que a lo mejor no van a ser Maradona pero para echar una cascarita cualquiera puede, no se necesita sumergirse por completo en la música, ésta puede ser un complemento muy bonito en tu vida.”

Hace unos días, presentó el XXII Recital de Comprobación Educacional y ahí algunos de sus alumnos platicaron con nuestro medio, en torno a su pasión por la música.

Alex

Tengo un año de tocar piano, lo que más me gusta del piano es cómo suena, y al tocar siento que me libera de todo.

Andrea

Toco piano desde hace cuatros años, me gusta cómo suena pero, sobre todo, me gusta inspirarme cuando lo hago.

Jesús

Toco guitarra desde hace tres años porque me gusta mucho el rock, es una música padre que me gusta tocar y aprender.

Daniela

Me gusta cantar y tocar la guitarra son mis dos pasiones, siento como si estuviera en otro mundo y no hay cosa más importante que tu voz.